viernes, 28 de enero de 2011

Cuando no te apetece

La disminución de deseo sexual, un problema que no debemos ignorar.

La crisis económica está minando la alegría característica de los españoles. Cada vez son más las parejas que presentan problemas en sus relaciones sexuales debido a este factor, siendo la crisis la protagonista de numerosas insatisfacciones. Los problemas económicos, el estrés y la depresión son muchas de las variables que deterioran la vida sexual de un gran número de parejas en España. Todo esto puede llevar, en muchas ocasiones, a confundir una disfunción sexual con un etapa de inapetencia derivada de este estado anímico. Según un estudio realizado por la psicóloga Paula Martín, este problema es cada vez más común, sobre todo en las mujeres. Conocer las claves para detectar una disfunción y acceder a la ayuda terapéutica necesaria para su solución es básico para no desarrollar patologías más graves.

Entendemos por disfunción sexual femenina cualquier alteración en alguno de los procesos del ciclo sexual o dolores asociados a la relación sexual. Estas enfermedades se caracterizan, principalmente, por falta de interés en el sexo, baja frecuencia de actividad sexual y ausencia de deseo. “Son mujeres que no quieren tomar la iniciativa y si por presión de su pareja la toman,  viven con desgana y apatía esa situación” comenta Martín.

Existen varios tipos de disfunciones sexuales, las más comunes son el trastorno de deseo sexual hipo activo, la aversión al sexo, el trastorno de excitación sexual y el trastorno orgásmico femenino. Además, encontramos dos enfermedades sexuales por dolor: la dispareumia y el vaginismo. La primera de ellas se asocia con un dolor genital muy intenso en la relación sexual; el malestar se presenta durante el coito, pudiendo aparecerse al realizar la penetración o en algún momento del acto sexual. El vaginismo, por el contrario, es un espasmo involuntario de la vagina que impide cualquier intento de penetración. En este tipo de disfunciones es necesaria una exploración ginecológica específica.

Por otro lado, estas anomalías pueden derivar en  serios problemas de pareja sino se recurre a un apoyo especializado, “Se crea una distancia emocional en la pareja donde la persona se muestra cada vez más fría y más distante” asegura la psicóloga.  Por lo tanto, es importante tomar medidas cuando se trata de este tipo de trastornos con el fin de corregirlos a la mayor brevedad para alcanzar una vida sexual plena.

Es clave no ignorar estos síntomas y no presentar inconvenientes a la hora de asumirlo, ya que una relación sexual debe ser tan placentera para un hombre como para una mujer y con la ayuda de profesionales su solución es más que posible. 

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