domingo, 10 de abril de 2011

Sin pelos en la lengua

Acabando con los prejuicios

A pesar de que vivimos en pleno siglo XXI y de que la libertad es la bandera de muchos hoy en día parece que todavía quedaba algún resquicio en la mente de los menos liberales entorno al sexo.  Es cierto que hace mucho tiempo que se superó el “virgen hasta el matrimonio” pero la plena igualdad aún no ha llegado a este ámbito.

Hablo de igualdad en cuanto a olvidar el rol del hombre adicto al sexo y la mujer que “se deja”. Hablo de igualdad en cuanto a que una mujer tenga que estar enamorada para tener sexo con un hombre y un hombre pueda hacerlo todos los fines de semana con desconocidas. Todos esos papeles que aún siguen instaurados en nuestro imaginario colectivo nos hacen ver que hay ocasiones en que las mujeres somos las primeras machistas y los hombres los primeros hipócritas.

No es un secreto que a la mujeres nos gusta tanto el sexo como a los hombres e incluso conozco casos (y no pocos) en los que el hombre es el más reacio a las actitudes liberales en la cama como la utilización de juguetes sexuales, por ejemplo. Pero es mucho más fácil seguir el rol de comedidas para evitar que nos miren con mala cara o piensen que somos unas salidas.

En cuanto a los hombres, ir de “superman” es una pose que tienen asumida y pocas son las veces que en una conversación de amigos o conocidos hacen comentarios como “pues hay días que mi chica quiere hacerlo y a mi no me apetece” porque eso sería asumir que son la excepción de la regla.

La realidad es que esa regla no existe. Ni los hombres son menos hombres por querer noches de besitos y caricias, ni las mujeres son unas “golfas” por querer innovar en la cama. Y todos estos prejuicios los hemos reforzado las mujeres en muchas ocasiones que somos las primeras que criticamos a quien cada noche está con uno y damos por hecho que los hombres siempre están “dispuestos”.

Dicho esto, defiendo claramente la libertad sexual, que cada uno esté con cuantos quiera (siempre que lo haga de forma segura y sin hacer daño a nadie) y sobre todo defiendo que dejemos a cada uno vivir la vida a su manera y respetemos las formas de cada uno de disfrutar del sexo. Este respeto debemos tenerlo hacia los demás y hacia nosotros mismos, sin sentirnos mal por ser liberales o incluso por no serlo. Porque la visión que cada uno tiene del sexo está condicionado por tantos factores, que nadie tiene la potestad de juzgar cómo cada uno quiere disfrutarlo.

1 comentario:

  1. Hace unos meses, tuve una relación con un chico unos años mayor que yo.
    Tenía fama de ligón y su "expediente" lo confirmaba. Cuál fue mi sospresa
    cuando en una conversación telefónica en que salió a relucir el tema del sexo, se puso nervioso.
    Con el tiempo pudimos lograr hablar de nuestras relaciones como algo normal.
    Pero no pude menos que quedarme perpleja cuando él me confesó que en sus 23 años de vida
    nunca había hablado de sexo con ninguna chica, ya fuera sexo esporádico o relaciones serias.
    Ni siquiera con una amiga.
    Una cosa es la intimidad de cada persona y otra muy distinta la falta de comunicación.
    Desde mi experiencia, el obviar este asunto puede llegar a una falta de entendimiento
    o incluso al egoismo en la cama.
    Apoyo vuestra iniciativa de dar a concocer a la gente que el sexo es algo con lo que convivimos
    y no podemos seguir tratándolo como tema tabú. Suerte.

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